No. No tienes “5 minutos”

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La cultura empresarial se ha nutrido de clichés insoportables y de frases que no aportan a ninguna conversación, expresiones como ASAP (as soon as posible como sinónimo de “urge”) o muletillas como “sin más por el momento, quedo de usted”, son el pan nuestro de cada día.

Pero hay una que resulta peligrosa para el ambiente empresarial y para la colaboración entre profesionales:

“¿Tienes 5 minutos?”

Y es que esos cinco minutos nunca son cinco, usualmente tardan mucho más y pueden convertirse en pláticas que se llevarán toda la tarde en solucionarse. Y si llegaran a tardar menos de cinco minutos, han robado de tu tiempo cinco minutos.

Tu agenda podrá estar muy holgada, de hecho podrás estar mirando Facebook, pero nada dice mejor “hola, tu tiempo me importa muy poco así que te interrumpiré porque creo que tengo el derecho de hacerlo” que alguien se acerque a ti y te diga “hola, tienes cinco minutos”.

Tu tiempo es tan valioso como el de los demás. Cuando te realizan esta pregunta están anteponiendo su tiempo al tuyo. Más que una cortesía deberías tomarlo como una mala broma.

Los temas importantes no se tratan en cinco minutos y, si se puede tratar en cinco minutos, no es un tema importante.

Pedir “5 minutos” también implica una interrupción a lo que estés haciendo. Así estés muy concentrado tratando de encontrar algún error en la transferencia más importante de tu empresa. Así estés jugando Candy Crush, esos cinco minutos te pertenecen.

¿Cómo combatir la cultura de los “cinco minutos”?

Valora tu tiempo como el de los demás.

Todos están haciendo algo, aunque sea mirando el Facebook. Pedir cinco minutos implicaría que solicitas solución instantánea a tu problema.

Lo mejor es negarse a los cinco minutos: “espérame a que termine lo que estoy haciendo, y voy”, sería una de las mejores respuestas. Aunque lo que estés haciendo sea ver Naruto.