¿Cómo valuar tu empresa?

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Tu empresa es tu hijo y la verás hermosa y perfecta aunque le falten tres dientes, no tenga pelo, tenga acné y, en general, se vea como la versión empresarial de Steve Buscemi.

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Pero llegará un momento en el que tendrás que ser muy coherente, sensato y ver las cosas con la cabeza fría. Deberás convertirte en un verdadero estratega comercial y no dejarte llevar por las emociones: el momento de valuar tu empresa.

Valuar la empresa es un proceso por el que muchos emprendedores pasan, ya sea para solicitar rondas de inversión o para vender el negocio completo (con todo y todo) o una parte (la marca, el funcionamiento, el producto…), pero obviamente no es un proceso fácil.

Te simplificaremos un poco las cosas que desarrollaremos un poco más extensamente:

El valor de una empresa está determinado por la capacidad de generar dinero.

Pero generar dinero no es una ecuación tan simple como comprar una manzana a un peso y vendérsela a fulano a uno cincuenta. De hecho, el precio de la manzana debe estar determinado por la gasolina, tiempo, y esfuerzo que te costó ir por la manzana. Ahora, si vas a valuar tu empresa tienes que considerar el valor de la camioneta por la que fuiste por las manzanas, lo que has invertido, menos el desgaste, más si vas a ceder al productor, más el papeleo, más el personal contable…

O sea, puede ser un cuento que no termine.

Al valuar tu oficina debes considerar varios elementos:

  • Los elementos físicos: todo lo tangible (maquinaria, local, material, productos, materias primas), todo se estima según e precio y el desgaste.
  • Elementos humanos: no se calcula únicamente con base en los sueldos. Tienes que pensar si se tendrá que prejubilar o liquidar, si se necesitará aumentar personal para escalar la compañía, etcétera.
  • Los elementos legales: Aunque no nos guste, el papeleo también debe ser tomado en cuenta. Así como la posición del empresario en la empresa, el esquema accionario. Al respecto es mejor confiar en un profesional.
  • El lado tecnológico: desde software propietario, redes sociales, página web, desarrollos, terminales. Todo ello se vuelve de vital importancia al valuar, si tu empresa ya está encaminada a convertirse en una Lovebran no valdrá lo mismo que una que todavía está emergiendo.
  • Lo verdaderamente empresarial: no sólo estás vendiendo tu proyecto, estás cediendo años de trabajo y experiencia, aquí es donde todo se complica a la hora de la valuación.
  • El potencial: lo dejamos al último porque es complicado pensar en el potencial sin dejarnos llevar. El potencial es hablar del mercado, de cómo se mueve y cómo cambian los consumidores y cómo se desarrolla la tecnología, piensa en esto muy bien antes de poner un precio por tu empresa.

Al final, la valuación de una empresa es un trabajo que depende de mucho análisis, un buen ejercicio de perspectiva.

Si ya estás en este punto, una felicitación. Y si necesitas ayuda para valuar tu empresa, cuenta con nosotros, en el HUB estamos para ayudarte a llevar tu emprendimiento cada vez más lejos.