Si al plantear tu idea dices “Un Uber pero de…”, estás perdido

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Los últimos cinco años serán reconocidos como el lustro en el que el mundo se enamoró de las economías colaborativas. Y no es para menos, el mundo estaba listo para cambiar la manera en la que se movía el dinero de una mano a otra.

De esta forma, surgieron plataformas que rompieron el paradigma entre el servicio, el prestador del mismo y el cliente. Este modelo ya existía desde hace mucho tiempo: los contratistas para construcción cumplían con esa función, pero las nuevas tecnologías permitieron abrir el panorama de servicios.

Surgieron modelos de negocio exitosos, trascendentes y que en poco tiempo se convirtieron en “lovebrands” por atacar un nicho de mercado que no existía y más aún, hicieron algo revolucionario:

  • Uber, la empresa líder de transporte a nivel mundial, no posee ningún auto.
  • Airbnb, la empresa más grande de hospedaje, no es dueña de ningún inmueble.
  • Amazon, ha crecido sin necesidad de tienda física.

Y la lista puede seguir.

Sin embargo, ¿qué está sucediendo con el modelo de negocio de la economía colaborativa?... sí… se está saturando. Tan sólo entrar a una tienda de aplicaciones y buscar “transporte” te encontrarás con Uber, Cabify, Avant, Easy Taxi, Buggy Rides, entre otras y esto orilla a que cada vez sea más difícil diferenciarse.

Por poner un ejemplo:

  • Cabify: no tiene tarifas dinámicas y es pet friendly en todas las unidades.
  • Avant: tiene un mejor sistema de comisiones con los conductores.
  • Easy Taxi: Permite pagar en efectivo y se conecta con taxis de sitio.
  • Buggy Rides: acepta prepago abonado a una cuenta.

Tu idea no está mal si dices “es como un Uber, pero de…” el problema está en que el mismo modelo de negocios no funciona con todos los giros. La grandeza de estas aplicaciones radica en la creación de una infraestructura alrededor, a primera vista sonará barato pero no lo es pues requiere de una buena inversión en desarrollo, UX, UI, programación, pauta, difusión…

Si sigues con la idea de hacer “un Uber pero de…” tienes que entender que tu producto no vale por sí mismo, vale a través del servicio y eso tal vez sea lo más difícil de controlar.

¿Tienes una idea? ¿quieres que te ayudemos a aterrizarla o a implementarla para que se vuelva un “Uber más”? Visítanos en el HUB IYEM y nos encantará ayudarte