¿Se puede medir la productividad? Parámetros de medición y comparación

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Uno de los temas más polémicos entre los emprendedores es el concepto de “productividad”. En especial porque en algunos casos se necesita del preciado “ocio creativo” para el desempeño de las actividades, así como para planear, prospectar y decidir nuevas líneas de acción para llevar a su empresa al tan esperado crecimiento.

El tema se torna conflictivo cuando la productividad se entiende como el mero hecho de, valga la redundancia, producir algo. En muchas empresas se cree que el empleado debe estar generando determinado objeto cada cierto tiempo y esa productividad se le evalúa con una cifra cuantitativa más que cualitativa, convirtiendo al empleado en una máquina o una cifra.

“Es que ya me cansé de ser sólo un número para la empresa”, es una de las frases que más escuchamos decir a los emprendedores. Después de todo, sucede que los directivos de una empresa refresquera entenderán al empleado en función de los refrescos que es capaz de producir o vender. Mientras que otro enfoque mucho más suave entenderá la productividad como la cantidad de procesos efectivos en los que se involucra una persona.

Acercarnos de esta manera a la productividad de los emprendedores nos ayudará a entender que existen distintas acciones en las que puedes verte involucrado: correos, whatsapps, llamadas con cliente, teleconferencias. Todo ello implica tiempo aunque sus resultados no aparezcan como un producto tangible.

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Existen herramientas como los KPIs (o resultados de principales indicadores de negocios) o un pequeño registro de decisiones tomadas a lo largo del día. Al final, puedes usar una mezcla de ambos para permitirte ser mucho más flexible y poder definir si estás dedicando demasiado tiempo a ser productivo y muy poco a mejorar tus procesos.

En realidad no existe una receta para determinar la productividad, sin embargo, es importante medir las tareas terminadas. Una de las mejores herramientas es tan simple como una libreta o una aplicación que te sirva a modo de “lista de pedientes”. Tener un registro te permitirá priorizar y llevar a cabo cada una de tus tareas, verás que poco a poco aprenderás a depurar compromisos que no aportan nada a tu desarrollo profesional y podrás alcanzar tus objetivos mucho más rápido.